Armas

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Andriy Tkachuk

lunes, 4 de junio de 2007

El Fuego Griego

En el año 678, el Califa Suleiman emprendió un ataque naval contra Constantinopla, sólo para ver toda su flota ardiendo súbitamente y tener que huir desesperado tras persignarse a Alá o cualquiera que fuera su dios. La causa era un secreto tan bien guardado por los bizantinos que, apenas unos 50 años tras su aparición, su formula se desvaneció para siempre en el tiempo.

Usando tubos de bronce como mangueras regaban los barcos enemigos con un líquido que -según los aterrorizados sobrevivientes- no se apagaba ni con agua. El mal llamado Fuego Griego parece haber sido algún tipo de mezcla de petróleo, azufre y algún otro carburante. Los bizantinos temían tanto que su formula cayera en manos enemigas, que sólo unos pocos sabían de ella, razón por la cual se perdió tan fácilmente. El Fuego Griego, puede ser considerado, además, como la primera arma psicológica, ya que la mayoría de las referencias históricas, son relatos de soldados en franca huida, al ver a sus compañeros de armas arder sin solución posible.

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